Los milagros de la sangre. Lisa McInerney

Dura crisis por el coma en el que cayó por su apabullante consumo de drogas

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La vida del joven Ryan Cusack no pasa precisamente por uno de sus mejores momentos. Con sus veinte años acaba de pasar una dura crisis por el coma en el que cayó por su apabullante consumo de drogas, y pese a los esfuerzos de su novia Karine, no logra desengancharse de una vida atropellada de traficante de drogas y noctámbulo apasionado de la juerga nocturna, en la que participa además con sus sesiones de d.j. Por si fuera poco, su jefe en el tráfico de drogas, Dan Kane, le mete en una peligrosa negociación con la Camorra napolitana con objeto de buscar nuevas vías para conseguir pastillas buenas y a buen precio, con las que hundir a sus adversarios en el negocio de las drogas de la ciudad irlandesa de Cork. Para ello utilizará los orígenes de Cusack, que es hijo de irlandés e italiana, que además tiene familia en el propio Nápoles.

auténtica montaña rusa de situaciones conflictivas

Desde este punto de partida, la historia se convierte en una auténtica montaña rusa de situaciones conflictivas, en las que serán personajes importantes, Colm, un promotor musical y de locales de diversión, Natalie, una joven impulsiva y que proviene de la clase adinerada de Cork, y una misteriosa anciana, con la que el protagonista establecerá una singular relación, en la que Ryan Cusack intentará dar algún sentido a su existencia, empezando por volver a conectarse con aspectos de su vida pasada, que quedaron muy marcados por la muerte de su madre y el fracaso y el alcoholismo de su padre.

Porque esta novela alterna la narración de las tremendas peripecias por las que ha de pasar su protagonista debidas a su pertenencia a un clan de tráfico de drogas, con todo lo que significa de tiroteos, asaltos, traiciones y aguantar las idas de olla de una gente muy perjudicada por su reiterado consumo de drogas, y en el convencimiento de estar en la cresta de la ola para vivir a tope, sea en lo material, la diversión o lo sexual.

Pero además se infiltra en el texto el intento del protagonista de poder volver a coger el timón de su vida, recuperando emociones fundamentales en su existencia, como fue el tocar el piano, enseñanza que le transmitió su madre muerta, o cómo poder establecer una relación satisfactoria con una mujer, lo que se le hace especialmente difícil, al tener que manejar el amor que siente por Karine, y el frenesí que vive con la impulsiva Natalie.

Con todos estos elementos la autora nos regala con una historia vibrante, ágil, violenta y apasionante, y que es capaz de emocionarnos mientras seguimos las peripecias de un joven que quiere vivir bien y no morir en el intento. En este orden de cosas es importante señalar la tensión que el protagonista sufre por querer salir del segmento más desfavorecido socioeconómicamente de la población, pues la autora no se escabulle de mostrarnos las poderosas tensiones sociales que se dan en la sociedad irlandesa.

Las vicisitudes por las que pasa el joven Ryan Cusack nos recuerdan las de otros grandes personajes del noir, como el Káiser, protagonista de Ciudad Rayada, quizá la mejor novela de José Ángel Mañas, en las que se nos relataron sus cuitas en el tráfico de cocaína de los años noventa, o la más reciente Piojo de Esteban Marino, que además comparte con Los milagros de la sangre, el focalizar la narración en la historia personal, además de relatarnos sus cuitas delictivas.

Esta autora, que está a la altura de otros grandes novelistas irlandeses del noir, como Ken Bruen, Stuart Neville, Adrian McKinty o Gene Kerrigan, nos ofrece una poderosa narración en el noir más canónico, y una emocionante historia personal, con historias apasionantes y personajes apabullantes.

Alianza, 2019

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José María Sánchez Pardo

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