John Harper: Fuego. J.E. Alamo

Resolver el asesinato de otro expolicía, Walter Scott

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Al expolicía y actualmente detective privado John T Harper le ofrecen una investigación que parece no implicar grandes problemas: resolver el asesinato de otro expolicía, Walter Scott. Todo esto no parecería una situación especialmente original, si no estuviésemos en un mundo en que una parte de la población, a los que se denomina elementales tiene ciertos poderes sobrehumanos referidos a los cuatro elementos básicos de la naturaleza: el fuego, el aire, el agua o la tierra.

Harper tiene la capacidad de convocar y dirigir fuego en diversos grados

Y así, Harper tiene la capacidad de convocar y dirigir fuego en diversos grados, lo que le hace un adversario temible y un ciudadano sobre el que se dirige la inquina de buena parte de la población.

El que en el mundo en que se lleva a cabo esta narración, haya un poderoso movimiento en contra de aquellos humanos con poderes excepcionales, y se dicten leyes y medidas coercitivas contra ellos, no va a facilitar el trabajo de nuestro esforzado investigador, que por un lado se irá sumergiendo en una investigación con demasiados puntos oscuros, y que por otra parte tendrá que luchar por su supervivencia en feroz contienda con miembros de organizaciones que pretenden la eliminación de sujetos como él.

Junto con este componente fantástico, la acción se desarrolla en un mundo que nos recuerda los relatos del pulp de los años treinta, en una ciudad ficticia, Capital, y que se nutre de todo el atrezzo clásico de los relatos pulp: detective hecho polvo, con gran afición por las bebidas espirituosas, que vive malamente; un mundo corrupto, en el que los policías y políticos son títeres de los poderosos; mujeres fascinantes, con alguna mujer atractivamente fatal; unos malvados siniestros y malencarados, o el imprescindible club de jazz, con un dueño cínico y de vuelta de todo, pero con un corazónde oro, que nos recuerda al mítico Rick Blaine, de la glamorosa Casablanca. Y para que no nos falten referencias literarias aparece un poderoso y rico exmilitar preocupado por una de las mujeres de su familia…

En esta ambientación, que nos recuerda la escenografía de un Gotham, o las tiras de Dick Tracy, el autor introduce temas más novedosos como la intolerancia social frente al diferente, la violencia doméstica o el parasitismo de ciertas mujeres apoyadas en divorcios sangrantes.

Las cuitas por las que pasa el protagonista, y los que son de su condición, traen a la palestra los ya muy tratados problemas por los que pasan los mutantes que forman buena parte de los superhéroes de gran número de historias del mundo del cómic, que son perseguidos por su extrañeza y por el temor que producen entre los simples mortales por sus superpoderes. Nuestro protagonista no es el glamoroso Johnny Storm de los Cuatro Fantásticos, sobre todo porque este personaje de la Marvel no sufre una especial persecución social, pero comparte con la Antorcha Humana, que cuando se cabrea… ¡puede poner el mundo en llamas!

El recurso de un protagonista con poderes de piroquinesis, no es un argumento especialmente original, pues ya la gran escritora japonesa Miyuki Miyabe, nos deslumbró hace años con una espléndida novela, Fuego cruzado, en la que se nos relató las peripecias de Junko Aoki, una mujer con la capacidad de la piroquinesis, y que utiliza sus poderes para dar caza a delincuentes que pretenden escabullirse del largo brazo de la ley.

Esta novela es una muestra más de que el mundo de las narraciones del noir es capaz de introducir en sus tramas elementos fantásticos, sin perder su esencia de intriga y aventura, por lo que ha sido un género tan atractivo para el público lector.

Versatil, 2019

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José María Sánchez Pardo

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