La frontera. Don Winslow

Con numerosos enemigos, que cuestionan tanto sus métodos como su comprensión del problema del consumo y tráfico de drogas

lafrontera.jpg

Nos volvemos a encontrar con Art Keller, el gran personaje de Don Winslow, al que acompañamos en su calidad de agente de la DEA en su lucha feroz contra el tráfico de drogas hacia los EE.UU. En esta ocasión, y tras los dramáticos acontecimientos narrados en El cártel, nos lo encontraremos aupado a la dirección de la DEA, con ciertos apoyos, pero también con numerosos enemigos, que cuestionan tanto sus métodos, como su comprensión del problema del consumo y tráfico de drogas. Pues el papel de las élites político-económicas, y cómo terminan entrando en la cadena productiva de beneficios del narcotráfico, será el matiz novedoso que incorpora a esta narración, y no como una información periférica, sino como un elemento central tanto en la parte policíaca de la novela, como en la propiamente personal y de riesgo.

descripción minuciosa de las fricciones y sanguinarias relaciones entre los diversos clanes que controlan el tráfico de drogas en México

En esta tercera entrega de la serie, no faltan la descripción minuciosa de las fricciones y sanguinarias relaciones entre los diversos clanes que controlan el tráfico de drogas en México, y donde la figura de Adán Barrera, el gran capo de Sinaloa, con quien mantiene una muy ambivalente relación Art Keller, será fundamental, tanto en la realidad de su persona, como en el ingente poder de la creación de un mito popular.

En esta entrega de la serie se incorporarán también las vicisitudes de los grupos que se dedican a la distribución de las mismas en diversas ciudades norteamericanas, cuya ferocidad y crueldad en el logro y defensa de mercados, no anda muy a la zaga de sus mayoristas mexicanos, y permitirá al autor enlazar los muy diversos eslabones de la cadena que va desde el productor de sustancias al consumidor final.

Un nuevo actor en esta endiablada máquina de muerte, es la presencia de los grandes grupos financieros, que o bien invierten en las grandes operaciones de narcotráfico, o bien se dedican a dar salida, o blanquear el ingente capital que se genera en la misma.

Otro elemento importante de la novela es la evolución en el tipo de sustancias estupefacientes que se incorporan al mercado, y que los productores y distribuidores promocionan. Se nos describirá el peso que irá tomando la heroína, en diversas presentaciones, y cómo se va popularizando su consumo, favorecido por el de ciertos fármacos legales basados en los opiáceos como es el caso del tristemente famoso Vicodin.

Y cómo, con técnicas que nos recuerdan a la más puntera mercadotecnia, se van introduciendo nuevas sustancias estupefacientes entre los potenciales consumidores.

La frontera, como sus predecesoras, es una novela que aúna un poderoso componente periodístico y ensayístico dentro de la acción de la narración, pues sin perderse en grandes disquisiciones, mientras nos va relatando las diversas tramas que nos propone, nos da información variada sobre el devenir del tráfico de drogas, desde las luchas por el poder entre los cárteles mexicanos, las nuevas drogas que se ofrecen en el mercado, y sobre todo el papel que los grandes grupos financieros tienen en el mantenimiento e incluso el favorecimiento de este mercado. De todas formas uno de los elementos más destacables es la denuncia que lleva a acabo el autor del papel de ciertos miembros aledaños de la más reciente presidencia de los EE.UU. de participar activamente en los beneficios de este gigantesco negocio.

Por otra parte, el autor se acoge a la tesis de que el problema del consumo de drogas no está en los productores, sino en los propios consumidores norteamericanos, y sobre los que deberían centrarse los esfuerzos profilácticos y atencionales, en lugar de criminalizar el consumo de drogas.

Pese a todo lo señalado, esta novela es un poderoso, vibrante y subyugante relato de acción, dejando un poco el modo docudrama que utilizó en El cártel, y que puede leerse perfectamente de forma independiente de sus predecesoras.

El autor, a través de la historia de su protagonista Art Keller, nos muestra cómo La lucha con el narco deja poderosas cicatrices físicas y desengaños, cuando no directamente un enorme rastro de cadáveres, como hemos podido ver en series televisivas como Narcos, o en novelas que tratan el tema de forma parecida como La primavera del mal de F.G. Haghenbeck, con trama parecida pero situada en los años cincuenta.

Cuando abran las páginas de este libro se encontrarán con una novela vibrante que golpea inmisericorde pero que engancha tanto como las sustancias de las que habla, tanto por su vibrante acción como por la perpetua sensación de verismo que transmite. Pues éste es uno de esos casos en los que, como decía la gran Maruja Torres hay más verdad en las novelas que en los periódicos.

Harper Collins Ibérica, 2019

Compra en Estudio en Escarlata

José María Sánchez Pardo

Horno perfil anuncio