It rhymes with lust. Matt Baker & Drake Waller

Ambición

Lust 1.jpg

Guionistas: Drake Waller (Leslie Waller y Stan Drake)
Dibujante: Matt Baker
Entintador; Ray Osrin

Hal Weber llega a Copper City invitado por su antiguo gran amor, Rust Masson. Una década y la chica que Hal recuerda se ha convertido en la viuda del más prominente ciudadano de Copper City, heredando la dirección de su empresa minera, su mansión y una hijastra siempre rebelde a los manejos paternos. Pero el papel de viuda desahogada no le vale a Rust Masson, su ambición la empuja a disputar el liderazgo político que fue de su marido a Marcus Jeffers, otra criatura política que siempre ha acechado a la sombra del difunto Buck Masson y que actuará de la manera que sea necesaria para alzarse con el control de la ciudad. Hal, en horas bajas, sólo tiene el lugar de títere desde la dirección recién comprada del períodico local Express, el único no vinculado a la familia Masson. Todo eso, claro, si a Hal no le da por recordar por qué se metió en el periodismo y por dejar la botella de lado, pero para esa eventualidad ya cuenta ella con su belleza y, si no funciona, con unos cuantos contactos poco confesables de la venerable familia Masson.

Lust 2.jpg

A finales de los años cuarenta Arnold Drake (1924-2007) y Leslie Waller (1923-2007) llevaban, bajo el seudónimo Drake Waller, «(…) algún tiempo escribiendo tebeos de diversos géneros y eran un poco burdos. Ninguno de los dos quería seguir así, de modo que intentamos hacer algo un poco más adulto» (1), así que ambos se presentaron a la editorial St. John Publishing Company con una propuesta, que aceptada y dibujada por el entonces popular Matt Baker (1921-1959), vio la imprenta en 1950 con la denominación distintiva de «Original picture novel» y un formato que la diferenciaría de todos los demás comic-books de crímenes que estaban causando sensación entre los lectores de ese momento. «It rhymes with lust» («Rima con lujuria») tiene así el honor de ser -reconocida como la primera novela gráfica de la historia o, al menos, como un antecedente destacado de lo que dos décadas después Eisner denominará como tal para contar historias de mayor planificación y enjundia que las de los comic-books mensuales.

La historia, siendo justos, es algo menos que notable, y, si bien la idea es interesante y ambiciosa, la ejecución presenta pequeñas arritmias fruto de la bisoñez de la pareja de guionistas. No consiguen sacar todo el jugo ni a los personajes ni a las situaciones, siendo una historia que se basa antes en la trama antes que en los personajes sí podría haber alcanzado mayores cotas de calidad si se hubiera empleado más tiempo en delinear a los caracteres y en construir tensión en las situaciones, que en algunos pasajen se resuelven apresuradamente.

Lust 3.jpg

Pero una vez dicho ésto, en el haber hay que apuntar que el ritmo está bien trabado, el interés no decae en ningún momento, las personalidades son arquetípicas pero más que suficientes para poder empatizar con los personajes y, visto de una manera amplia, tampoco tiene mucho que envidiar a muchas de las producciones cinematográficas que en aquel momento trataban temas similares. Siendo Waller un antiguo periodista, queda perfectamente creíble la labor de Hal al frente del periódico y las interacciones entre la redacción y la imprenta. En ningún momento sentimos que hay una caricaturización de los personajes, por muy breve que sea su aparición, ni absurdeces o inconsistencias en la acción, con lo que la obra probablemente sí fuera un producto notable dentro del mercado de cómics del momento, desviando la temática ya usada en el decano cómic «Crime does not pay» hacia terrenos más sutiles (al menos hasta que en los años siguientes los títulos Shock Suspenstories o Crime Suspenstories de la editorial EC dieran, a mi juicio, el siguiente paso hacia un cómic auténticamente noir).

Lust 4.jpg

Quien auténticamete despunta de manera sobresaliente es el dibujante. Matt Baker, aparte de por ser negro, es recordado hoy como dibujante de mujeres pechugonas, dado su trabajo en cómics románticos, en los de personajes selváticos en la línea de Sheena y en la heroína Phantom Lady, pero cualquiera que se acerque a las páginas de «It rhymes with lust» puede verle como un constructor sobrio de ambientes que otorgaba gran importancia a la puesta en escena, la gestualidad, las texturas y, en especial, a las ropas que portan cada uno de los personajes. No en vano sus coetáneos alaban su habilidad con el lápiz y pueden verse influencias suyas en autores de la talla de John Byrne.

Desafortunadamente la iniciativa tuvo escasa continuidad (St. John sólo publicaría otra novela gráfica en este formato, «The case of th winking Buddha», y con otros autores) y la histeria que se estaba fomentando en el seno de la sociedad norteamericana respecto a la influencia de los comic-books en los niños y jóvenes cortó en seco la evolución del medio unos pocos años después. Baker moriría prematuramente en 1959, Drake se iría a guionizar los productos que los nuevos tiempos demandaban (siendo más conocido hoy día entre el público lector de superhéroes como creador de Deadman, la Doom Patrol o los Guardianes de la Galaxia que basan las exitosas producciones cinematográficas de Marvel/Disney), y Leslie Waller se dedicaría a escribir novelas negras, thrillers y libros infantiles con respetable éxito (suya es la novela que basa la película de Al Pacino «Tarde de perros», por poner un ejemplo).

Ésta novela gráfica se reeditó en Estados Unidos en 2006 por la editorial Dark Horse y posteriormente el crítico Mitch Maglio la ha recuperado como primer número de su recopilación de trabajos noir de Matt Baker en Boardman Books. En España nunca se ha editado, siendo ello una pena habida cuenta de que, aunque no es una obra sobresaliente, tiene la calidad suficiente como para no considerarla una mera curiosidad museística. Esperemos que en algún momento futuro algún editor español se anime a su edición por estos lares.

Miguel Ángel Vega

(1) Como reproduce David Hadju en la página 185 de «La plaga de los cómics» (2018, EsPop Ediciones), traducción de Óscar Palmer.

Horno perfil anuncio