El asesinato del fuerte Medbury. George Limnelius

Un chantajista, un seductor de inocentes jovencitas, un tramposo en el juego y un miserable

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El teniente Lepean es un canalla de la peor calaña. Un chantajista, un seductor de inocentes jovencitas, un tramposo en el juego y un miserable que abusa de sus subordinados. Varios de sus compañeros son los que tienen muy buenos motivos para desear su muerte (a poco de empezar el relato ya conocemos algún plan en ese sentido) y se convierten en sospechosos, cuando acuartelados con él en el fuerte Medbury, una madrugada el vil teniente aparece asesinado de una manera brutal, prácticamente decapitado.

su cuerpo aparece en una “habitación cerrada” dentro de un recinto al que sólo han tenido acceso otros cuatro militares

El problema es que su cuerpo aparece en una “habitación cerrada” dentro de un recinto al que sólo han tenido acceso otros cuatro militares: el comandante del fuerte, el doctor militar, el ordenanza del asesinado y otro soldado.

Esta es la trama de El asesinato del fuerte Medbury, de George Limnelius, publicado en 1929, en pleno apogeo de la “Edad de oro” de la novela policiaca y que constituye uno de los mejores ejemplos del subgénero de “misterio de habitación cerrada” con el que nos hemos encontrado hasta la fecha.

La novela cumple con los requisitos fundamentales de su género: un asesinato en una comunidad aislada, lo que limita el número de sospechosos; el misterio de cómo uno de ellos pudo acceder y salir de una habitación cerrada con llave; una muy interesante investigación policial llevada a cabo por dos sagaces uno más que otro— sabuesos de Scotland Yard: el detective inspector Paton y el detective jefe McMaster;  y una serie de giros inesperados en la narración hasta culminar en el inesperado desenlace.

Pero, frente a otros grandes ejemplos de novelas policiacas de la “Edad de oro”, esta novela destaca por la novedad de abordar con mayor franqueza de lo propio en la época ciertas cuestiones sexuales. Por ello no nos extraña que, aunque la novela, que tuvo gran éxito en su momento, ya se publicó en España en 1930, y luego tuvo alguna reedición, es en esta ocasión, gracias a la estupenda edición de Editorial Renacimiento (en su colección Ediciones Espuela de Plata) cuando el lector español tiene la oportunidad de leerla en su versión íntegra.

El autor, George Limnelius, construye el relato a base de presentar los diferentes puntos de vista de los principales implicados (incluido, inicialmente, el del asesinado) y las dos líneas de investigación policial. Es una gran virtud la de Limnelius su habilidad para construir las diferentes personalidades, especialmente la del doctor Preece y la de Lady Ronan. Y es, quizás, ese personaje femenino el que más fuerza e interés tiene en todo el libro.

Es una novela estupenda, de las que se leen de un tirón y dejan con ganas de más (afortunadamente, la Editorial Renacimiento pronto nos ofrecerá la segunda de las tres novelas policiacas que Limnelius escribió).

El autor, médico militar como uno de sus personajes principales, nos regala una historia apasionante en la que están presentes algunas de sus propias experiencias (las páginas que dedica al África oriental británica, donde él mismo estuvo destinado y la vida en un acuartelamiento del tipo del ficticio fuerte Medbury, en la ensenada del Támesis) y de los prejuicios de su época.

Precisamente, esos prejuicios (racismo, clasismo…), inaceptables actualmente, constituyen un valor añadido de esta novela, ya que nos permiten conocer la mentalidad de una época pasada, por incorrectos que ahora nos parezcan. Si, actualmente, un policía manifestara públicamente una tesis como la que lleva a uno de los policías de la novela a resolver el crimen, sería expedientado, separado del servicio o expulsado directamente y, desde luego, linchado en las redes sociales.

Esa es precisamente, una de las grandezas de la lectura que nos permite, sin movernos de nuestro cómodo sillón, conocer lugares, gentes y pensamientos a los que, de otro modo, jamás tendríamos acceso.

Y además, divirtiéndonos mucho, como ocurre con esta magnífica novela.

Espuela de plata, 2018

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José María Sánchez Pardo

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