Nadie está a salvo de Sam (1999)

1977, una brutal ola de calor en la ciudad…

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El polémico director afroamericano Spike Lee siempre ha puesto su foco sobre los problemas de convivencia entre las distintas comunidades norteamericanas. No oculta cierto carácter supremacista afroamericano, derivado de una situación de inferioridad secular que el colectivo ha intentado invertir mediante una reafirmación de sus valores como comunidad. En Summer of Sam (1999) abandona esta constante en su obra para hablar también de problemas de convivencia, pero esta vez en un colectivo italoamericano ubicado en el Bronx de Nueva York. Además apunta a una fecha muy concreta, el año 1977, en el que se produjo una brutal ola de calor en la ciudad, y de un apagón que sumió en el caos a gran parte de la orbe. Es también el año en el que David Barkowitz (Michael Balbucci), conocido como “el asesino del calibre .44” o “El Hijo de Sam”, realiza el grueso de sus asesinatos en serie, recreados algunos de estos momentos aquí con extremo realismo. Pero 1977 también fue un momento de cambio en el paradigma cultural de la nación: la música disco arrasaba entre los veinteañeros y la contracultura hippie era abandonada a favor de movimientos más urbanos y reivindicativos como el punk.

las tensiones de un barrio en el que el tiempo parece haberse estancado

Summer of Sam utiliza a un nutrido grupo de personajes para mostrar las tensiones de un barrio en el que el tiempo parece haberse estancado. Con el consentimiento del capo local (Ben Gazzara), una pandilla de jóvenes italoamericanos se dedican al menudeo de droga junto a una señal que señala dead end (callejón sin salida); entre ellos se encuentra Vinny (John Leguizamo), casado con Dionna (Mira Sorvino), joven trabajadora que apuesta por llevar una vida estable y familiar, frente al desenfreno existencial de Vinny. Los crímenes de Barkowitz podrán en jaque a todo el vecindario, circunstancia que será aprovechada por el gang local para afianzar su poder. Como elemento de distorsión, Ritchie (Adrien Brody) reaparece en el vecindario como joven outsider que ha optado por la música punk como camino para salir de la perniciosa dinámica del barrio; eso hará que se convierta en el blanco de las represalias de sus amigos de infancia.

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Spike Lee se muestra fiel a su estilo posmoderno y directo, pero esta vez nos trae un relato construido mediante una mezcla de géneros; podemos apuntar que cada uno de estos géneros es una historia que, en su conjunto, construyen un mural sobre ese momento concreto, 1977, y sus circunstancias particulares. El género musical está presente en las numerosas canciones y números musicales que jalonan la película. Tan impagables son los bailes que se marcan Mira Sorvino y John Leguizamo en las discotecas neoyorkinas de moda, como los números de strip-tease que protagoniza Adrien Brody en un local frecuentado por maduros homosexuales. En otros momentos, la película repasa algunos de los éxitos musicales de la época mientras que El Hijo de Sam tirotea a sus víctimas, detalle de humor negro, negrísimo, como las motivaciones del asesino a cuarenta años vista de los sucesos.

David Barkowitz, alias El Hijo de Sam, fue condenado a cadena perpetua. Afirmó, en primer lugar, que era el perro de su vecino el que le ordenaba matar, pero más tarde matizó su declaración diciendo que él solamente había cometido la mitad de loa asesinatos, mientras que la otra mitad fue obra de una secta satánica a la que él mismo pertenecía. Barkowitz, hombre blanco, cristiano, heterosexual y esquizofrénico, es el chivo expiatorio sobre el que Spike Lee lanza sus dardos. De forma alegórica, Barkowitz es utilizado para representar al poder represor del americano blanco sobre las minorías raciales. Puro Spike Lee al fin y al cabo.

Alfredo Paniagua

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Tit. Orig: Summer of Sam. Estados Unidos, 1999. Director: Spike Lee. Guión: Spike Lee, Michael Imperioli, Victor Colicchio. Música: Terence Blanchard. Fotografía: Ellen Kuras. Intérpretes: John Leguizamo,  Adrien Brody, Mira Sorvino, Jennifer Esposito

El crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando…

El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas.

Este ensayo colectivo es obra del equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por Reino de Cordelia en 2018