Violent love. Frank J. Barbiere & Víctor Santos

Amor duro

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Texas, 1987. Lou, un marshal retirado, le cuenta a Penny la historia de Daisy y Rock, la pareja de amantes asaltantes de bancos.

California, 1969. Daisy va a ir a la universidad, todo es perfecto. Su padre ha dejado atrás su pasado, tienen un taller propio y con la beca un futuro prometedor está al alcance de la mano. Y un día, en el cruce erróneo, chocan con el coche de Johnny Nails.

Nuevo Mexico, 1971. Daisy y su novio Charly asaltan bancos, buscan a Johnny Nails. Puede que un antiguo conocido de Charly, Addison, sepa dónde encontrarle y, entonces, quizás Daisy pueda vengarse por fin.

Frank J. Barbiere, un antiguo profesor de Nueva Jersey reconvertido en guionista de comics, estaba buscando crear una historia de ambiente pulp con el dibujante y guionista Víctor Santos (Valencia, 1977). Su colaboración en la miniserie Black Market (Boom Studios, 2014) había funcionado bien y les había dejado con ganas de más, así que ¿qué tal una venganza? ¿hay algo más pulp? y entonces Victor Santos subió las apuestas: ¿por qué no intentar que la venganza y el romance se mezclasen? Con esos mimbres Barbiere idea un thriller que retrotrae a las películas de la generación de la violencia cinematográfica estadounidense. Daisy tendrá que superar diversas ordalías encontrándose por el camino con Rock, otro personaje de pasado traumático manchado por la guerra de Vietnam, que la acompañará a unos cuantos rincones del infierno.

Violent Love-2.jpgLo que diferencia en su concepción a este thriller de otros que también mezclan la venganza con los robos de bancos mafiosos o con el tráfico de drogas de clubes moteros, es que todos los personajes (con la excepción de Johnny Nails, que es sólo el mcguffin que pone toda la trama en marcha) se impulsan por amor, esta emoción es la que empuja a Daisy a su venganza, a Rock a seguirla y al resto de la galería de personajes a mostrar tanto su cara más desinteresada como la más abyecta. O a iniciar sus propias venganzas paralelas, porque toda acción tiene una reacción. Barbiere considera que una trama pulp es aquella que no complica innecesariamente la narración permitiendo centrarse en los caracteres y motivaciones personales, de ahí que los diálogos sean directos, sombreando las personalidades sin subrayados ni explicaciones excesivas.

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violentlove 03.jpgVíctor Santos se encarga de plasmar en imágenes esta historia, incluyendo el coloreado, si bien no hay que confundir su labor de dibujante con la de un mero ejecutor ya que, como deja claro en una entrevista, «él [Barbiere] dibuja con palabras y yo escribo con dibujos». Se hace inevitable, a poco que se conozca la obra de Santos y su gran amor por el cine y por los géneros, no ver un poco de Peckimpah aquí y allá o representaciones de esos personajes con aristas y lado oscuro reforzando con referencias más o menos conscientes el ambiente y caracterización ideados por el guionista. En la ejecución formal es imposible dar una descripción breve de la inmensa labor del dibujante, la estructura de página es tan cambiante y la cantidad de recursos es tan abrumadora que sólo da para rascar la superficie. Decir que los referentes de Santos son Frank Miller o Will Eisner u Osamu Tezuka es, aparte de una obviedad, tan incompleto que no merece el esfuerzo, lo mejor es ir y ver las páginas por uno mismo para apreciar la calidad y la dificultad formal que entrañan y que sólo están al alcance de unos pocos. Como curiosidad quedan las portadas variantes que el dibujante ha realizado imitando carteles de películas (estadounidenses o japonesas) o portadas de comic y que aparecen al final de los dos tomos.

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La edición española, calcada de la norteamericana de Image, está editada por Norma Editorial, con su habitual calidad en la traducción y reproducción del material de base. Siendo más que adecuada para disfrutar de una de las últimas colaboraciones de uno de los mejores profesionales patrios con uno de los guionistas quizá no de los de mayor relumbrón pero sí de los más sólidos de la nueva generación del cómic norteamericano.

Miguel Ángel Vega

Poemas góticos