The General (1998)

Uno de los criminales más mediáticos que la historia británica más reciente nos ha dado

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John Boorman sorprendió en Gran Bretaña a finales de los 90 con el biopic de Martin Cahill, uno de los más mediáticos criminales que ha dado de sí la historia británica más reciente. La cinta se basa directamente en uno de los libros que Paul Williams le dedicó, inspirándose a sí mismo en sus textos para el noticiario irlandés Sunday World que confirieron un tenaz seguimiento a sus fechorías. Esto permitirá desentrañar los aspectos más sórdidos y recordados de Cahill; desde pequeños hurtos como infante en el seno familiar, robos de mayor importancia o una irrefrenable afición a los atracos a mano armada, para luego pasar a la sustracción de obras de arte y otros materiales de gran valor. Todo ello no pasaría de lo casual en la tipología de estas historias si no fuera por la enorme trascendencia de Cahill en los medios, quien a pesar de su querencia a no mostrar su rostro ofrecía un carácter estrambótico, incisivo, fanfarrón, rufián y vivaracho. Es precisamente esto en lo que se incidirá en El General, que da nombre al mote con el que se inmortalizó a Cahill, donde John Boorman desentrañará tanto particularidades de su personaje como todas las vicisitudes que le rodearon hasta el día que sería asesinado de un tiro en la cabeza bajo un mandato de discutida procedencia a día de hoy.

desentrañar el reverso humano y arrogante de su protagonista

Boorman, que también se encarga del guión, acierta a la hora de imprimir en El General un tono ágil y hasta en cierto punto desprejuiciado en lo que al tratado de su personaje se refiere, confiriendo además un sello artesanal marca de la casa. Una visión del mundo del crimen que en su superficie escupe un espíritu narrativamente muy dinámico, como una forma loable de desentrañar el reverso humano y arrogante de su protagonista; concebido allí en Irlanda como un héroe social, a su modo una especie de Robin Hood moderno, Cahill es mostrado con un estrafalario mestizaje de ídolo y villano del que no se obviará la incisión, en cierto modo comprometida, de sus confrontaciones en el dibujo social de aquella Irlanda, mencionando apartados reales del peso mediático del protagonista en su país de origen con ciertas menciones a la Iglesia o el IRA; conflictos perennes en los años de Cahill como gran y moderno genio del crimen, acabaría incluso alcanzando un estado de ídolo para sus vecinos. Sorprende en cierta medida el tratamiento, cuya fidelidad con la realidad siempre ha quedado en entredicho desde la propia obra que se tomó de origen para el guión, más cuando el propio Boorman sería una de las víctimas del criminal: Cahill le robaría el disco de oro que le sería otorgado por la banda sonora de Deliverance, hecho que en un ejercicio de sentido del humor por parte del director es dramatizado en la película.

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Digno de mención es el inconmensurable trabajado que realiza Brendan Gleeson, exponiendo un Cahill tan humano como mordaz y sarcástico, apoyado con solvencia por un Jon Voight proporcionando impasibilidad en el jefe de policía que funciona como antítesis del protagonista. Boorman reviste la historia de una solvente ambientación de una Irlanda grisácea y envuelta en el conflicto, ya patente desde el opening que nos muestra el asesinato a sangre fría de Cahill (la narración es todo un flashback recorriendo las andanzas del protagonista hasta ese día), algo que aportará una ambientación y carácter congénitos a la propia historia. Si El General es una película solvente y dramáticamente potente, no será por una aparente encumbramiento del propio Cahill en el personal espectro social irlandés, sino por una glorificación hacia su idiosincrasia; extraño misticismo que esconde bajo su aparente jovialidad y bravuconería, que deja un personaje a redescubrir en la tradición del más rudo look del cine de gángsters, fortalecido aquí con una fotografía áspera y seca fruto de su original intención de ser proyectada en blanco y negro.

Dani Rodríguez

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Tit. Orig: The General. Reino Unido, 1998. Director: John Boorman. Guión: John Boorman. Música: Richie Buckley. Fotografía: Seamus Deasy. Intérpretes: Brendan Gleeson,  Adrian Dunbar, Sean McGinley, Maria Doyle Kennedy

El crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando…

El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas.

Este ensayo colectivo es obra del equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por Reino de Cordelia en 2018