Henry, retrato de un asesino (1986)

Nos sumergimos en las tinieblas de Henry

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En una entrevista con el blog de cine Birth.Movies.Death, John McNaughton (director y co-guionista) cuenta que los hermanos Ali, que se dedicaban a la compra de películas de horror de serie B, querían hacer su primer largometraje cuando vieron que los derechos de las susodichas cintas se volvieron demasiado caros. Así, contactaron con McNaughton y le ofrecieron 100.000 dólares para rodar un exploitation con “mucha sangre y tetas”. El director, que no terminaba de encontrar la historia apropiada, dio por casualidad con un programa de noticias en el que mostraban un reportaje especial de Henry Lee Lucas. McNaughton había encontrado la historia que buscaba.

La sencillez de la puesta en escena y la música atmosférica parecen introducirnos
en los abismos de su mentalidad

Así, inspirada ligeramente en la vida del famoso asesino en serie, Henry: retrato de un asesino, narra un fragmento en la destrucción criminal de Henry (Michael Rooker), a la vez que perfila una grotesca relación criminal con su antiguo compañero de celda, Otto (Tom Towles) y una sentimental con la hermana de este, Becky (Tracy Arnold). Es la relación entre Henry y estos dos personajes lo que vertebra y hace avanzar al film.

Durante el metraje nos sumergimos por completo en las tinieblas mentales de Henry. La sencillez de la puesta en escena y la música atmosférica parecen introducirnos en los abismos de su mentalidad, mientras intentamos desesperadamente encontrar rasgos redentores gracias a su relación con Becky. Hay sadismo y violencia en las imágenes, pero es sin duda la atmósfera y la interpretación de Rooker lo que más nos introduce en el horror del asesinato. Es como si su propia personalidad estuviera filmada y montada, como si nos mirara a los ojos desde la pantalla.

Michael Rooker, ahora mundialmente conocido por encarnar a Merle Dixon en The Walking Dead y a Yondu Udonta en Guardianes de la Galaxia, apareció casi por sorpresa en la preproducción del film. McNaughton no había encontrado al actor ideal para encarnar a Henry e incluso planeaba, junto a su coguionista, Richard Fire, envejecer al personaje, para así adaptarlo al único actor disponible que tenían, demasiado mayor para el papel. Fue el caracterizador de la película, Jeff Seagal, quien recomendó a un joven actor de teatro con quien estaba trabajando en una obra. Dice McNaughton que, entre sus habilidades, se encuentra la de detectar el talento en los demás, y que tan sólo con ver Rooker entrar por la puerta supo que él debía ser Henry. Y parece que no se equivocó.

Y es que Rooker consigue imbuir al personaje de una humanidad que hace que el personaje horrorice aún más. No es tanto la crueldad de su personaje como la arbitrariedad de sus acciones, la incapacidad de comprender o darle un sentido a lo que hace. En determinada parte de la película, Otto acompaña a Henry en sus fechorías. Sin embargo, descubrimos en él un disfrute en la violencia que perfilan al personaje de Otto, dándole forma, ayudándonos a darle un sentido. Pero no pasa así con Henry, quien posee una ambigüedad que nos impiden comprenderlo. Es violento, cruel, pero en su relación con Becky descubrimos a alguien amable, detallista e incluso protector. Y es en esa dualidad donde parece residir lo más perturbador del personaje.

No sorprende que, durante años, Henry: retrato de un asesino estuviera censurada por la MPAA, que no dudó en catalogarla como película X, impidiendo su distribución en salas comerciales. Por suerte, según el propio Michael Rooker, Maljack Productions lanzó numerosas cintas de la película, repartiéndolas entre gente de la industria, que a su vez la copiaron, diseminando aún más la obra y pavimentando la ascensión al culto en el que se encuentra actualmente la película.

Roberto Carrasco

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Tit. Orig: Henry: Portrait of a Serial Killer. Estados Unidos, 1986. Director: John McNaughton. Guión: Richard Fire, John McNaughton. Música: Robert McNaughton, Ken Hale, Steven A. Jones. Fotografía: Charlie Lieberman. Intérpretes: Michael Rooker,  Tracy Arnold, Tom Towles, Anne Bartoletti

El crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando…

El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas.

Este ensayo colectivo es obra del equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por Reino de Cordelia en 2018