Traición. Walter Mosley. Premio RBA 2018

Activista negro acusado de matar a dos policías

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El investigador privado Joe King Oliver recibe el encargo de resolver la acusación que pende sobre un activista negro, acusado de matar a dos policías. El asunto es muy complejo, pues estos eran policías muy corrompidos, y parte del Departamento de Policía de Nueva York, no está demasiado interesado en desvelar los detalles de las actividades de los muertos.

sórdidos escenarios donde la corrupción policial parece campar a sus anchas

Por estas mismas fechas, Oliver recibe la carta de una mujer que afirma puede ayudarle a dar luz sobre los acontecimientos que significaron su expulsión de la Policía trece años atrás.

Las pesquisas que inicia el protagonista le obligarán a bucear en los más sórdidos escenarios donde la corrupción policial parece campar a sus anchas. Y además ésta no se va a quedar precisamente de brazos cruzados ante el peligro que estas indagaciones les puede representar.

Un espléndido thriller que no está integrado en la serie de novelas protagonizadas por  el investigador privado Easy Rawlins, pero que guardan el aroma de aquellas.

En esta ocasión la acción se traslada a nuestros días, de Los Ángeles a Nueva York, ya no estamos en los años cincuenta y sesenta. Pero al igual que hacía Rawlins con Raymond Alexander el Ratón, Oliver se hace acompañar para las acciones más violentas e ilegales por Melquarth Frost, un sociópata que se siente obligado con Oliver, y al que no le tiembla el pulso para llevar a cabo toda aquella acción ilegal y violenta que se precise para resolver el misterio que deben afrontar. Pues esta novela está trufada de una violencia salvaje, en la que no puede uno fiarse de nadie, y donde, dado el premio final, no se dudará en usar de cualquier tipo de bárbara brutalidad para quitarse de en medio a enemigos o personajes molestos.

En una vida turbulenta y solitaria, al protagonista solo le ata con la realidad la presencia de su hija adolescente, Aja-Denise, que se convierte en el nexo de unión con lo bueno de la vida, que es muy importante para un personaje como Oliver, amargado, solitario y que puede verse sometido a una violencia descontrolada, pues las circunstancias en que fue expulsado de la Policía le hicieron perder la fe en el mundo y sus ocupantes. Es un personaje lleno de rencor, y además de avergonzado, pues aunque se sabe inocente de los cargos por los que fue expulsado de la policía, se siente impotente para que su honor quede limpio.

Pues esta novela, como casi todas las de Mosley, está en esa línea en que siempre tienen una reivindicación ética o moral, para aquellos que han sido vapuleados por la vida, y que siendo impelidos a la violencia ciega y reivindicativa, buscan un sentido a sus existencias. De esta forma el autor afirma:

Un hombre podría vivir toda su vida ciñéndose a reglas impuestas por el azar y por el señuelo forrado con la pasta de la moralidad aderezada con seguridad; una vida entera y al final no habría hecho nada en absoluto de lo que enorgullecerse

Como en obras anteriores, Mosley no olvida a la comunidad negra, y en la narración surge con fuerza la desesperación y la agresión gratuita que sufre este colectivo de manos de buena parte de las autoridades policiales. De la comunidad afroamericana, se nos describe su colorido singular, sus propuestas personales y sociales no siempre bien comprendidas por el resto de la población, pero donde late un violento y desesperado anhelo de justicia.

Otra gran novela negropolicial por un autor que nos ha regalado magníficas historias y personajes inolvidables.

RBA, 2018

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José María Sánchez Pardo

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