IQ. Joe Ide

Vida y costumbres de los raperos famosos; la compra de objetos carísimos, una de sus pocas actividades

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Isaiah Quintabe vive en el este de Long Beach, y en ese menesteroso territorio ejerce de detective sin licencia.

Echando mano de su extraordinaria inteligencia (de ahí su mote de IQ, iniciales de intelligence quotient) y de su pasado, ya que rozó el submundo delincuencial en su adolescencia y juventud, resuelve casos de diversa entidad que no suelen ser atendidos por la autoridad policial, por verse desbordados de trabajo y porque suelen venir de los grupos más menesterosos y arrinconados de la población: negros, hispanos, asiáticos… muchos de ellos pobres y a menudo sin papeles.

situaciones donde el razonamiento inductivo no es capaz
de dar pautas para manejar un problema

Las mencionadas características de su clientela, hacen que sus ingresos sean realmente magros, pues sus clientes tienden más a hacerle agradecidos, pero pobres, regalos que a pagar dinero por sus servicios. De ahí que la propuesta de salvaguardar la vida de un rapero de éxito, con las sustanciosas primas económicas que lleva implícito, sea un trabajo, que sin entusiasmarle, pondrá en marcha a IQ.

Desde el primer momento el protagonista se da cuenta que su cliente se enfrenta a un asesino a sueldo muy inteligente, tremendamente despiadado, y que está provisto de un importante arsenal de métodos de matar, algunos de ellos realmente sorprendentes. En este sentido quien escribe esta reseña solo ha visto en una ocasión uno de los métodos de asesinato que aparece en esta novela, y fue en un telefilme policíaco hace muchos, pero que muchos años.

Para poder afrontar la búsqueda y anulación del peligro que significa este asesino, el protagonista echa mano de su viejo colega Dodson, con el que compartió una oscura parte de su vida, y que frente, al buenismo del protagonista, propone una visión más cínica y realista de la realidad.

La novela discurre en dos niveles. Por un lado se nos relatan las peripecias que tienen que arrostrar IQ y Dodson en la búsqueda y captura del asesino, que no se lo hará pasar muy bien puesto que pone su mira en ellos para liberar el camino que lleva a la eliminación del rapero.

Por otro lado, se nos relatan las cuitas por las que ha ido pasando la vida de IQ, la traumática pérdida de su hermano mayor, su orfandad, y su lucha por salir adelante autónomamente, y de cómo conoció y se asoció a Dodson, con quien participó en prácticas ilegales.

Como la víctima del acoso del asesino es un famoso rapero, el autor nos ofrece un detallado documental de la vida y costumbres de los raperos famosos, mostrándonos sus millonarias vidas, en las que la compra y acumulación de objetos carísimos se convierte en una de sus pocas actividades, aparte del consumo masivo de alcohol y drogas de todo tipo.

La presencia de mujeres glamorosas o el exhibicionismo continuo que muestran esos personajes del mundo del rap son otras facetas que se nos irán mostrando.

Un submundo que no sale especialmente bien parado en este documental, es el de la industria discográfica, de la que se nos da cuenta de ciertas prácticas que resultan cualquier cosa menos legales o defensoras de los artistas, que resultan poco menos que monigotes de feria en el gran circo de la fama musical.

El autor juega con el tema de la gran inteligencia del protagonista y aunque resalta su importancia, también pone ejemplos en donde el razonamiento inductivo no es capaz de entender o dar pautas para manejar un problema, por lo que siempre hay, y bien que nos lo muestra, situaciones que no pueden preverse, lo que da pie a momentos de gran suspense durante la narración.

Otro tema muy utilizado a lo largo de la novela, es el de la culpa, en cuanto admonición y guía de nuestro comportamiento si este no sigue unas ciertas pautas establecidas. La historia del hermano muerto y su recuerdo amarga la vida del protagonista, recordándonos los momentos más cansinos del Pepito grillo de Pinocho o de los fantasmas navideños de Dickens.

Este tono de moralina aparece a lo largo de toda la narración y pretende justificar algunas de los hechos y actitudes del protagonista, de quien nos quedamos con la duda, de si muestra un comportamiento generoso y comprometido socialmente, por su propio deseo, o bien porque es impelido a ello por imperativos superyoicos.

Una novela con un protagonista singular, pero que queda eclipsado por la figura de un asesino más que interesante.

Alianza, 2018

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José María Sánchez Pardo

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