Asesinato en el Parque Sinaloa. Élmer Mendoza

Nadie quiere conocer la verdad, y menos que nadie las fuerzas policiales de la ciudad

sinaloa.jpg

En esta quinta entrega de sus peripecias, nos encontramos al detective de la policía Edgar «el Zurdo» Mendieta hastiado y desengañado y con ganas de dejar el cuerpo. A ello no le ayuda precisamente haberse lanzado a una ingesta desproporcionada de whisky, todo lo cual le lleva a afirmaciones como ésta…

No sólo el orgasmo es una muerte chiquita, también lo es esta clase de miseria en la que sientes que no eres nadie, que estás de sobra, que vivir es una tarea imposible

De sus tribulaciones le arranca el llamado de su antiguo mentor en la policía, Abel Sánchez, que le pide investigue la extraña muerte de su hijo Pedro en la ciudad de Los Mochis, donde la policía del lugar ha cerrado el caso, considerando que fue asesinado por su novia Larissa Carlón, que apareció también muerta presuntamente por un suicidio.

Luchando contra sus fantasmas alcohólicos «el Zurdo» Mendieta acudirá a  Los Mochis, junto con Gris Toledo, su compañera de siempre, y se verá involucrado en una intrincada investigación en la que parece que nadie quiere conocer la verdad, y menos que nadie las fuerzas policiales de la ciudad.

Para complicar el escenario en esta población parece que se ha refugiado el Perro Laveaga, un capo del narcotráfico del cártel del Pacífico, que se ha fugado de la prisión de máxima seguridad de Barranca Plana, por lo que la ciudad es tomada por los militares de la Fuerza naval, uno más de los muy diversos cuerpos de seguridad mexicanos que pretenden erradicar el crimen organizado de su país.

Con estos mimbres se va tejiendo una historia detectivesca llena de violencia, donde se echa mano de las armas incluso para dirimir cuestiones de poco calado, y donde los conceptos de ley y justicia son poco menos que papel mojado, y sólo parecen imperar el poder del dinero y de las armas.

Pero también se nos relata la doliente historia de Mendieta, un hombre desengañado de la vida, y en general de la sociedad, y que se afana detrás del amor del que llega a afirmar…

pero díganme ustedes, que todo lo saben y lo que no lo saben lo inventan, ¿hay algo que sacuda más que el amor? Y con el desamor es peor

Porque en las novelas de Mendieta no sólo aparecen hombres violentos y brutales, machos muy machos ellos, sino que surgen mujeres poderosas, tanto del lado de la firmeza, como del lado de la ambición y la violencia. De ellas afirma taxativamente el protagonista…

Las mujeres han creado el mundo, saben todo sobre el amor, la locura y la guerra

Entre otras muchas hay que señalar el papel de Samantha Valdés, una muy importante lideresa del narcotráfico mexicano, vieja amante de Mendieta, que aunque en esta entrega se encuentra en los EE.UU., pondrá su grano de arena en una historia realmente enrevesada.

El otro gran protagonista de la historia es el narco el Perro Laveaga, cuyas peripecias nos recuerdan la historia de Joaquín el Chapo Guzmán. Alrededor de este personaje se nos mostrarán las singulares relaciones que mantiene el narco mexicano con las diversas fuerzas policiales que dicen pretender su extinción, y que van desde los policías locales a los agentes norteamericanos, ya que con todos ellos se crea un status quo que no deja de sorprendernos. De igual forma alrededor de este capo huido se nos mostrarán las relaciones de poder entre los integrantes de los cárteles, y veremos cómo se logra el control de los miembros de la organización, así como los enfrentamientos dentro y fuera de estos grupos para conseguir más poder y riqueza.

Pero donde la historia alcanza niveles casi dramáticos es cuando se nos relata la pasión que el Perro Laveaga mantiene por una locutora y presentadora televisiva, Daniela K, con la que pretende llevar a cabo unos proyectos audiovisuales que nos pueden parecer cómicos, pero que muestran la personalidad singular de estos hombres, auténticos reyes de sus comunidades, y que además no tienen ningún empacho en hacer ostentación de su riqueza y poder.

Todo esto se nos narra con el brillante estilo de Mendoza, que nos mete en la vida cotidiana de las gentes de Sinaloa, con las que comemos y bebemos, respiramos, amamos, somos balaceados con ellos, con un lenguaje de la gente de la calle, y que alterna la violencia y el sentimiento en una secuencia magnífica que nos arrastra a lo largo de toda la narración.

Como es marca de la casa, la banda sonora que envuelve la narración proviene fundamentalmente del rock, pese a encontrarnos en el país del narcocorrido, aunque en esta ocasión el tono es más melancólico que en anteriores entregas, de ahí que la música de fondo de esta trepidante novela esté compuesta por las baladas de Marvin Gaye, Billy Joel, The Cranberries, Bryan Ferry, Paul McCartney o Elton John.

Esta es una espléndida novela narconoir, en la que además se nos proponen estupendas historias personales, todo ello de la mano de uno de los personajes más importantes del noir de los últimos años.

Literatura Random House, 2018

Compra en Casa del Libro

Jose María Sánchez Pardo

Horno perfil anuncio