Manson: Retrato de un asesino (1976)

Producto para TV que sirvió más como denuncia social que como entretenimiento

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Es 9 de agosto de 1969, en Los Angeles, Beverly Hills, son vacaciones y con el calor de verano las mansiones bullen de fiestas entre amigos, famosos… Todo acompañado de un cóctel de alcohol y drogas. En la dirección 10050 de Cielo Drive, residencia de los Polanski, dan una fiesta privada solo para amigos. Entre tantas risas, alegría y jolgorio no se imaginan que esos breves instantes se convertirán en los últimos de sus vidas, con la mansión transformada en un matadero. La sociedad norteamericana se despertó al día siguiente consternada por tan macabro crimen. Regueros de sangre, vísceras esparcidas y mensajes escritos con sangre en las paredes: «PIGS» y «Helter Skelter», esta última es una canción de The Beatles, del White Album.

Estamos ante un telefilme en un principio concebido como miniserie de tres capítulos. Para el proyecto se eligió a Tom Gries, conocido por Los indomables (1972) y Fuga suicida (1975) entre otras, que con el drama carcelario televisivo La casa de cristal (1972) consiguió que la productora de televisión se decidiera por él para la difícil dirección de esta tv movie, sobre todo por su experiencia y relativa solvencia.

Manson, con una sola mirada a la bancada de las acusadas, las somete para que no declaren en su contra

Comparado con anteriores trabajos es uno de los más impersonales de su filmografía. La dirección es tan lineal y plana que, aun siendo interesante, no transmite emoción alguna. Las imágenes únicamente plantean hechos, en tono más documentalista que cinematográfico, sin ahondar en la crudeza de los espeluznantes asesinatos. No olvidemos que eran hechos muy recientes. Con todo, Gries resulta eficiente y logra que el ritmo no decaiga, manteniendo el tono de crónica visual, de investigación periodística y fiscal, centrada en la investigación, sin añadir personajes innecesarios que desvíen la atención con romances o dramas personales ajenos al proceso judicial. Quizá lo que más lastre a la tv movie sea la presentación inicial del fiscal, mirando a cámara y avisándonos de lo que vamos a ver. Hoy resulta innecesario y ridículo, más propio de las películas de serie B de ciencia ficción de los años sesenta, que pretendían una base científica. Momento destacable es la detención del clan Manson en la granja, que remite a producciones más recientes, como Los renegados del diablo (2005), de Rob Zombie. El protagonista principal es el fiscal jefe Vincent Bugliosi, que narra los hechos, la investigación, la búsqueda de culpables, el juicio y la sentencia.

Es lógico porque está basado en el libro que Bugliosi y Curt Gentry, los fiscales del caso, escribieron sobre el proceso a los miembros de la secta La familia y su líder Charles Manson. George DiCenzo realiza un trabajo correcto como Bugliosi, vehículo necesario para presentar a su antagonista, Charles Manson, interpretado por un Steve Railsback algo sobreactuado, pero que resuelve su papel. Este actor dio vida a otro asesino en serie famoso como fue Ed Gein en la película del mismo nombre estrenada en 2000 y realizó un cameo en Los renegados del diablo, de Rob Zombie, interpretando sin acreditar al Sheriff Ken Dwyer. También trabajó con el director Tobe Hooper en la película de la Canon, Lifeforce, fuerza vital (1985), dando vida al protagonista, el coronel Tom Carlsen.

Del resto de actores y actrices destaca Nancy Wolfe en el papel de Susan Atkins, persona fría y calculadora, atrapada por las dementes ideas de un Charles Manson enajenado, personaje ególatra, que como vampiro psíquico pudre todo lo que tiene a su alrededor. Destaca el momento en que Manson, con una sola mirada a la bancada de las acusadas, las somete para que no declaren en su contra y las manipula para armar alboroto.

También resaltaría a una Marilyn Burns en pleno esplendor post La matanza de Texas, interpretando a Linda Kasabian, la testigo protegida que servirá para condenar a los miembros de la secta y a Manson. Estamos ante un producto destinado a la televisión de los setenta, interesante y quizás en momentos pretencioso, que sirvió como vehículo de denuncia social más que como entretenimiento. Muestra muy bien cómo aquella sociedad adulta y conservadora veía a los jóvenes, y el peligro que se avecinaba de no tomar las debidas precauciones, dejando como poso el mensaje apocalíptico en las palabras del fiscal protagonista, que reflexiona sobre cuántos Manson o psicópatas peores habrá en libertad.

Esa preocupación es propia de una sociedad cada vez más preocupada por hacer dinero, que desprecia al que no lo logra, y le niega de reintegración bajo un planteamiento conservador. No olvidemos que los movimientos pacifistas, hippies, en contra de la guerra de Vietnam, llegaron hasta principios de los ochenta y los conservadores veían con preocupación ese giro social capitaneado por ser movimientos antisistema capaces de provocar revueltas sociales, aunque ajenas a las paranoicas ideas y las mentes enfermas como las de Charles Manson y su familia.

Preocupante también es el final del telefilme, que se postula en favor de la pena de muerte, conmutada en California el 18 de febrero de 1972. Las penas contra los acusados fueron reducidas a cadena perpetua, por hablando otra vez a cámara el actor que interpreta al fiscal explica que estos asesinos pueden solicitar la aplicación de la libertad condicional en el 1978 y salir de prisión siempre que se declaren arrepentidos. No cabe duda que las predicciones del fiscal no se cumplieron: Manson falleció en noviembre de 2017. Como curiosidad, la canción «Helter Skelter» hace referencia a un tobogán que por aquel entonces había en los parques ingleses, de forma retorcida y caótica, muy lejos de las ideas delirantes de Charles Manson.

Manson: Retrato de un asesino es una producción ultraconservadora correcta y entretenida, que aunque técnicamente haya quedado un poco vieja, sobrevive gracias al interés del caso criminal en que se apoya su argumento.

Francis Díaz

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crimenes-celebresTit. Orig: Helter Skelter (Massacre in Hollywood) (TV). Año: 1976. País: Estados Unidos. Director: Tom Gries. Guión: J.P. Miller (Novela: Vincent Bugliosi, Curt Gentry) Música: Billy Goldenberg. Fotografía: Jules Brenner. Intérpretes: George DiCenzo, Steve Railsback, Nancy Wolfe, Marilyn Burns
El crimen no necesita de mayor justificación. Simplemente nos fascina e hipnotiza, nos atrapa, nos obliga a seguir mirando…
El equipo PRÓTESIS te trae el comentario crítico de las mejores películas célebres y sangrientas.
Este ensayo colectivo ha sido realizado por el equipo para el monográfico Crímenes Célebres, editado por Reino de Cordelia en 2018