Habana skyline. Vladimir Hernández

Violencia, asesinatos, corrupciones y presiones políticas

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La muerte de un infiltrado en las mafias de la droga dispara una serie de pesquisas de los policías de la Mazmorra, sobrenombre con el que se conoce a la unidad policial de La Habana vieja.

En una espiral de violencia, asesinatos, corrupciones y presiones políticas más o menos camufladas, los policías irán poniendo al descubierto una compleja trama político-económica que se da de bofetadas con las pretensiones revolucionarias del régimen.

la trepa que no dudará en pisar cuellos; el policía atormentado, violento pero efectivo; el corrupto, que usa su cargo para disfrutar de todos los placeres

Y para mostrarnos la falsedad de la nueva situación presuntamente aperturista, también se nos relata el descenso a los infiernos de Guzmán, empleado de una empresa de la pretendida apertura económica que, a partir de un incidente aparentemente inocuo, ve como toda su vida salta en pedazos.

Los problemas por los que pasan durante su investigación los diversos policías que protagonizan esta historia, componen el núcleo de una narración vibrante, violenta, que muestra con crudeza documental la vida en la capital cubana.

Porque una de las grandezas de esta novela es como nos sumerge en la vida cotidiana habanera actual, donde el miedo, el hambre y la desesperación son moneda corriente para sus habitantes. De ahí que la corrupción, la rapiña y prácticas que huelen a esclavitud, constituyan situaciones tan habituales que, como no podía ser de otra manera, generan un clima de violencia tan cotidiano que convierten este relato en una poderosa novela negra.

Junto con este puñado de poderosas historias, la novela destaca por el retrato de sus protagonistas, un grupo de policías habaneros de lo más variopinto: la trepa que no dudará en pisar cuellos de compañeros y víctimas con tal de subir en la jerarquía policial; el policía atormentado, violento pero efectivo; el corrupto, que usa de su cargo y posición para disfrutar de todos los placeres que la vida le pone a tiro…

Pues esta novela, como su precedente, Habana réquiem (que con Habana skyline forman las dos primeras entregas de una prometida trilogía), tienen como protagonistas a diversos policías, cuyas individualidades salpimentan las ya muy duras narraciones que conforman las tramas criminales. Se trata de un grupo humano que, como los famosos componentes de la comisaría del distrito 87 de las novelas de Ed McBain, se van simultaneando en la dirección del relato, dando un ritmo muy de serie televisiva a la narración. Eso sí, aunque el autor no se priva de dejarnos buenos cebos de futuras historias al cerrar cada entrega, hay que reconocer que las tramas centrales de cada libro quedan bien resueltas.

El estilo es rápido y muy coloquial. Con sencillos trazos describe soberbiamente escenarios y personajes, y tanto las actitudes como las motivaciones de sus protagonistas se alejan de modelos pomposos o idealistas; son seres humanos, para lo bueno y lo malo, sin ejercer moralina, lo cual es de agradecer en un novelista de género negro.

La Habana que nos recrea Vladimir Hernández está mucho más cerca de la retratada por Pedro Juan Gutiérrez y sus terribles crónicas habaneras del período especial[i], que las disquisiciones melancólicas de Leonardo Padura, que, al contrario que Gutiérrez y Hernández, sí conoció el idealismo de los primeros años de la revolución cubana.

Las gentes que pueblan la narración de Hernández están marcadas por el miedo al régimen y la necesidad de sobrevivir, saltándose cualquier freno moral o ideológico. Es totalmente significativa la afirmación que se hace en un momento de esta novela:

Nosotros nacimos en ese error. Somos los hijos del Período Especial y eso nos enseñó que la única solución para salir adelante es ser rebencúos, y que nadie tiene derecho a diseñar nuestros sueños. Ningún gobierno; ni siquiera nuestros padres

Si gustan de una estupenda novela policial, de gran intensidad y violencia, con tramas poderosas y personajes que dejan huella, no lo duden: láncense al apasionante recorrido por la actual Cuba que nos ofrece Vladimir Hernández en Habana skyline.

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José María Sánchez Pardo

[i] El período especial fue un largo período de crisis económica en Cuba que se inició como consecuencia del colapso de la Unión Soviética en 1991 y del recrudecimiento del embargo norteamericano desde 1992. Se caracterizó por fuertes restricciones en los hidrocarburos, ya que dejaron de ser suministrados por la URSS, lo que obligó a duras reformas en la agricultura y la industria, que derivaron en racionamiento, empeoramiento del sistema sanitario y disminución del uso de automóviles.

 

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