Patrick ha vuelto. Josephine Tey

¡Josephine Tey ha vuelto!

Cubierta_BratFarrar

 

Hace poco más de un año comentábamos aquí, con muy sincera admiración, El caso de Betty Kane, la segunda novela (tras La señorita Pym dispone), que la editorial Hoja de Lata nos ofrecía de la magnífica, y casi desconocida en España, Josephine Tey, una de las “grandes damas del crimen” de la época dorada de la novela policiaca británica.

Decíamos entonces que en España, hasta hace bien poco, era prácticamente imposible conseguir una traducción de las novelas de Josephine Tey. Ahora, afortunadamente, esa situación está cambiando, gracias a la editorial Hoja de Lata que en los 3 últimos años ha publicado, para gozo de sus admiradores, tres novelas de la autora escocesa.

motivaciones, intenciones… Josephine Tey desvela la condición humana
en sus diferentes facetas

Así que, por lo dicho, acogemos a Patrick ha vuelto con un regocijo que bien podrían resumirse, parafraseando el título de la versión española (el original es Brat Farrar), con un alegre ¡Josephine Tey ha vuelto!

Porque cada novela que hemos leído de la Tey nos ha afirmado en la convicción de que es una estupenda escritora (ya lo decía Julian Symons: “todos los libros de la Tey tienen algún mérito especifico…”).

Y el talento de Josephine Tey se evidencia también en Patrick ha vuelto: una historia original y muy entretenida, en la que, si bien hay un crimen que se resuelve al final de la novela, su desentrañamiento no es el objetivo principal de la lectura, sino el gozo puro y simple de leer cada página, de disfrutar de los muy bien construidos personajes (que estupenda tía Bee y que atractivos y alarmantes Simon y Brat) y del perfecto engranaje de la trama.

Tey es una escritora muy inteligente, que vivisecciona con elegancia y maestría a sus personajes, tanto en sus motivaciones como en sus intenciones; mostrándonos a través de ellos las diferentes facetas, para bien o para mal, de la condición humana. Con la virtud, nada despreciable, de que, por duros que sean los temas que trate, en sus libros siempre encontramos un toque compasivo que libera a sus relatos de la crueldad que pueden tener los de otros escritores de gran mérito como Patricia Highsmith.

Patrick ha vuelto, escrita en 1949 (y en la que no aparece el famoso inspector Alan Grant de Scotland Yard, famoso protagonista de varias novelas de la Tey) trata acerca del clan de los Ashby, una familia que ha ocupado durante generaciones la hacienda de Latchetts, en la zona suroeste de Inglaterra.

Tras la trágica muerte de sus padres en un accidente de avión, conviven en la casa familiar cuatro hijos de la pareja difunta: Simon, el mayor, a punto de cumplir los 21 años y heredar la finca del padre y la fortuna de la madre; la atractiva Eleanor, un poco más joven que Simon, totalmente dedicada al negocio ecuestre familiar; y las gemelas Jane y Ruth de 9 años. Cuidando de todos ellos y de la economía familiar, la tía Bee, Beatrice Ashby, hermana del padre difunto.

Es precisamente la tía Bee uno de los personajes más atractivos de la novela, que evidencia la especial habilidad de la autora a la hora de crear personajes femeninos. La mujer hermosa, generosa e inteligente que se ha ocupado de los huérfanos de su hermano y que ha convertido la hacienda en un próspero negocio para así conseguir que la herencia materna llegue intacta al heredero en el momento en que esté alcance la mayoría de edad.

Pero bajo este ambiente apacible subyace una tragedia mayor que la muerte de los padres: poco después de esta, Patrick, el hermano gemelo de Simon, y heredero de los bienes familiares puesto que había nacido en primer lugar, se suicidó. O eso se supuso en aquel momento, porque, justo cuando Simon va a celebrar la fiesta de su mayoría de edad, aparece un tal Brat Farrar que dice ser aquel Patrick despeñado por un acantilado…

Y la interrupción de Brat levanta un tsunami de pasiones y emociones en el, hasta entonces, plácido ambiente familiar; con un desenlace del que nada se puede adelantar, excepto que, al contrario que pasa en muchas novelas del género, no defrauda.

Prometedor ¿no? Pues todo lo que promete este breve resumen de la novela se cumple más que generosamente.

Lástima que Josephine Tey muriera con tan solo 56 años (en 1952) y que su producción literaria fuera escasa. Pero de las once novelas que escribió, sólo cinco están hoy al alcance del lector español, así que todavía nos queda la ilusión de que, poco a poco, se vayan traduciendo las que restan. Las estaremos esperando con ganas.

Hoja de Lata, 2018

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José María Sánchez Pardo

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